Para un segundo y piensa en una palabra que defina el 2020.

Listo. ¿Cómo lo definirías?, ¿Crisis?, ¿Cambio?.

Situémonos en cualquier escenario de emergencia: un incendio, una tormenta o un terremoto. En cualquiera de estas situaciones existiría un Plan de Manejo de Crisis, un documento en el que veríamos que los primeros pasos están enfocados en minimizar los riesgos y las pérdidas, en asegurar lo que podamos y después, cuando el peligro haya pasado, empezar a reconstruir.

Ahora volvamos al 2020. Los primeros meses de esta emergencia nos enfocamos en sobrevivir, en reducir costos, en responder a la emergencia y ver cómo minimizábamos el impacto de la situación. El mundo paró y aunque no había muchas luces sobre el futuro, de a poco, nos empezamos a mover de nuevo y a darnos cuenta de que la crisis se estaba convirtiendo en la cotidianidad.

¿Qué hacer entonces?

Hoy queremos traer algunos factores imprescindibles para navegar estas nuevas dinámicas a las que como empresas nos vemos enfrentados y algunas ideas sobre cómo podemos empezar a reconstruirnos.

Post-covid, nuevas dinámicas, trabajo remoto, señalética digital, comunicaciones internas, tecnologías emergentes

Empecemos entonces por el trabajo remoto. Según cifras de una encuesta realizada por Mejores Empresas de Latinoamérica, el 49% de los entrevistados estuvo en trabajo remoto y el 38% redujo su operación presencial durante la pandemia.

Esta dinámica parece tener continuidad y muchos seguirán trabajando desde casa bien sea porque las empresas se dieron cuenta que este modelo de trabajo funciona para su industria, o porque es necesario seguir minimizando los costos de operación, otros, volverán a las oficinas de forma parcial y algunos definitivamente volverán tiempo completo.

Sea cual sea la decisión de cada empresa, estos nuevos modelos de trabajo implican que los líderes se detengan a pensar en cómo consolidar estos nuevos espacios de trabajo y en resolver retos de seguridad y salud como por ejemplo llevar un control del estado de quienes están en las oficinas, minimizar el contacto con tecnologías como sensores, reconocimiento facial con control de temperatura, controles por voz y señalética digital para dar información clave que refuerce las medidas de auto-cuidado, horarios y otros mensajes claves y fortalecer las estrategias de comunicaciones para mantener el contacto de los equipos de trabajo sin estar en un mismo espacio.

Esto último nos lleva al siguiente punto.

Llevamos décadas apoyándonos en las reuniones grupales, los grupos primarios y otras estrategias para conectar con nuestro equipo de trabajo y mantener un buen clima organizacional, pero este cambio repentino, nos obliga a pensar sobre cuáles son las mejores herramientas y canales para mantener a los empleados en una misma página, para seguir trabajando todos en un mismo propósito.

Aunque muchos se han enfocado en medir el tiempo de conexión en pantalla de sus empleados, o en crear reuniones en videoconferencias, en una era en la que la productividad está dada por resultados y la eficiencia de los procesos, estas herramientas se quedan cortas a la hora de medir qué tan conectados están los empleados con el propósito de la empresa, qué tanto leen la información que se les envía y cuáles son los mensajes que contribuyen a crear relaciones fuertes que aseguren buenos resultados.

Desde Tekus por ejemplo, creamos un servicio de mensajería que permite crear mensajes dinámicos, y personalizarlos de acuerdo a cada público, enviarlos de formas poco invasivas y medir cuáles son las reacciones de quienes los reciben, el porcentaje de apertura, los tiempos y otros datos importantes para ayudar a las empresas a mejorar sus comunicaciones internas y su clima organizacional.

Así mismo, otras herramientas de gestión de personal que permitan automatizar y digitalizar procesos, trabajar de forma colaborativa, medir los avances de los proyectos y mantener una comunicación fluida, son indispensables en este momento.

Pero todo esto que hemos planteado no tiene sentido si no cuestionamos también lo que ha cambiado más allá de lo tangible y es que esta crisis mundial sacó a la luz muchos aspectos empresariales que desde hace años se venían gestando, como la salud mental de los empleados, el propósito de las empresas y otros temas que trataremos más adelante en nuestro blog pero que son fundamentales a la hora de preguntarnos sobre cómo reestructurar el futuro de nuestra organización.

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Finalmente, para este momento de reconstrucción, queremos dejar algunas ideas sobre esos temas en los que vale la pena detenernos a pensar. Por ejemplo, cómo el propósito de nuestra empresa se ajusta a las nuevas necesidades, cuál es la ruta particular que mi empresa debe adoptar para cumplir los nuevos objetivos, qué tecnologías pueden mejorar mis procesos, cómo empoderamos a nuestra fuerza de trabajo para seguir adelante y cómo ajustamos nuestros productos y servicios actuales para obtener resultados tangibles en los próximos años.

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